CLAVES PARA HACER QUE UNA RELACIÓN DE PAREJA PERDURE
2 octubre, 2017
Marlene y su historia de (des)AMOR
30 octubre, 2017
Show all

LA PAREJA DEL TREN

Os quiero contar una historia que me ocurrió en uno de los viajes en tren, de esos que realizo a menudo cuando voy a diferentes ciudades para ofrecer una conferencia.

Debo decir que me encanta ir en tren, siempre lo prefiero al avión, porque me permite trabajar y aprovechar el tiempo. Me llevo el ordenador y un par de libros y se me pasa el viaje en un abrir y cerrar de ojos.

En esta ocasión, sin embargo, nos tocaron dos asientos de esos que estan en un espacio de cuatro, es decir, hay dos personas frente a ti, mirando hacia ti, y sin ninguna mesa en medio.  La cosa no empezaba muy bien, porque eran tres horas de viaje y tenía un montón de trabajo que adelantar, pero ya hace tiempo que he aprendido a aceptar los cambios inesperados que la vida nos impone, y que no acaban de encajar con lo que teníamos previsto. Intenté buscar la parte positiva: eran una pareja bastante mayor (él 88 años y ella 76), cogidos de la mano, que nos miraban con una gran sonrisa y esperando para empezar a hablar con nosotros. La situación me parecía de lo más interesante, me encanta la gente mayor porque te enseñan muchísimo.

Fue muy fácil iniciar la conversación, les pregunté si eran pareja a lo que me respondieron orgullosos que llevaban 16 años juntos. Luego supimos que ambos eran viudos, que se habían conocido una tarde en una cafetería y ya no se separaron.

Ella no paraba de expresar lo agradecida que estaba de haberle conocido, de lo mucho que la amaban los hijos de él y de lo felices que eran los dos. La verdad es que al señor se le veía entrañable, muy sociable y divertido, aunque también un poco intransigente e inamovible con sus ideas. A ella la veía muy buena, de esas personas que han sufrido mucho pero que transmiten mucha bondad, que son felices cuidando a los demás y con un toque aniñado, que no acababa de entender.

Para profundizar un poco más en la conversación, le preguntamos a él cuál creía que era su mayor virtud, a lo que nos respondió que su parte sociable, su disciplina y rectitud. A continuación, le preguntamos por su mayor defecto y fue muy divertido porque se quedó sorprendido, se puso a pensar un momento y dijo que él no tenía ningún defecto. Le dijimos que tal vez, el hecho de pensar que no tenía ningún defecto, era su defecto, pero no nos entendió o no quiso entendernos.

Seguimos hablando y ella me explicó que había crecido en una familia en la que la maltrataron muchísimo, hasta el punto que tuvo que ingresar en un hospital psiquiátrico para salir de su casa. Una auténtica historia de terror con la que aún se estremecía y se le llenaban los ojos de lágrimas al recordarla. Parecía que haber encontrado al hombre que la acompañaba, ese que estaba convencido y orgulloso que no tenía ningún defecto, era el mayor regalo que la vida le había ofrecido.

Cuando ya llevábamos más de la mitad del viaje, él nos explicaba cosas sobre su anterior esposa y madre de sus hijos, que había muerto hacía muchos años. Se sacó la cartera del bolsillo y nos enseñó una foto. Al momento, ella nos explicó que él llevaba esa foto de su anterior esposa, pero que a ella, en cambio, no le permitía llevar ninguna foto de su anterior marido. Él, en su casa, aquella en la que había vivido toda la vida, tenía fotos de su ex mujer. Pero ella, en su casa, en la que siempre había vivido desde que se casó con su ex marido, no podía tener ninguna foto de su ex. Tampoco se lo permitía. Sin embargo, al plantearle sobre esas claríasimas contradicciones e injustícias, más propias de cuando ellos eran pequeños y la población era claramente machista, se limitaba a decir que eso no era cierto, que eso eran cosas que ella se inventaba. Al decir eso, le soltaba la mano y se apartaba un poco de ella.

Después entraron en contradicción con otro tema sobre el que los dos recordaban cosas opuestas y de nuevo, él no tenía ninguna duda de que no se equivocaba. Ni siquiera podía plantearse el hecho de que su cerebro le pudiera jugar una mala pasada, nada. La equivocada siempre era ella.  Nos explicó también (ella) que cuando encontraba a algún conocido por la calle, no podía ni pararse ni mucho menos hablarle o darle algún beso en la mejilla, mientras que él, cuando encontraba a alguna mujer, le daba dos besos, la tocaba y se estaba un buen rato charlando alegremente. Las de él eran todas amigas de la infancia, mientras que los de ella (según él), eran simples conocidos (aspecto que ella negó una y otra vez).

Al final, ella acabó confesándome en un momento que él se levantó a controlar la maleta, que él en más de una ocasión se enfadó mucho con ella (por alguna tontería) y había llegado a hacer la maleta e irse a casa de sus hijos, aunque a los dos días, como veía que con los hijos estaba peor, la llamaba pidiendole para volver como un corderito… Ella por supuesto, le abría las puertas de par en par y volvían a  estar juntos.

Os quería compartir esta historia, porque me pareció una historia muy especial. Un reflejo de lo que nos ocurre cuando conocemos a las personas que tenemos a nuestro alrededor, solo de una forma superficial. Todo parece de una manera, pero cuando profundizas más, con determinadas preguntas, te encuentras con la cara B, esa que todos intentamos esconder ya sea consciente o inconscientemente, esa que tenemos todos pero que es la más cuestionable, la menos buena.

Ella tenía claro que no iba a tolerar jamás que él le pusiera la mano encima, pero no se daba cuenta que con su control y su manipulación, la estaba maltratando.  O tal vez sí que lo veía, pero pensaba que con su edad prefería lo que ya conocía, antes que quedarse sola de nuevo. Lo cierto es que si el maltratador no se da cuenta de lo que hace (o no quiere darse cuenta o no quiere aceptarlo), nada va a cambiar.

Tal vez con todo lo que ella llevaba en su mochila, habiendo tenido que atravesar tanto sufrimiento, ya tenía sus técnicas para evitar el dolor emocional más profundo y quedarse con todo lo bueno, o lo no tan malo.

Y así vivir… y así intenar ser feliz…por fin.

11 Comments

  1. Te leo desde q te conocí hace unas semanas en una de tus charlas en Córdoba, donde resido y ejerzo como psicólogo especialista en parejas en crisis. Me encanto tu conferencia, compre uno de tus libros “Si sufres no es amor” y lo leo con avidez.
    Yo al igual q tu, Silvia, me especialice en rupturas y, dependencia emocional , a raíz de sufrir en mis propias carnes una ruptura sentimental de 20 años tras una dependencia tóxica a mi ex mujer. Ahora, ya desde el tiempo, hace 18 meses q termino, he crecido, madurado, reinventado y mejorado como persona y como profesional. Te agradezco el granito de arena q tu, querida colega, has aportado a mi vida con tus enseñanzas. Un saludo de alguien q “sufrió lo indecible por desamor”. Besos. J.M.

    • Silvia Congost dice:

      Muchas gracias por tus palabras J.M!!!!!!!! Y sigue ayudando con tu experiencia, sabemos que nadie es más experto en algo que aquél que lo ha vivido/sufrido en primera persona!!! Un abrazo enorme!!!!

  2. Emilia Alcazar dice:

    El miedo a la soledad hace que muchas parejas hayan durado muchísimos años.
    La educación “familiar y social” de las niñas nos lleva a necesitar protección, tutoría y dirección de un hombre (marido, pareja…etc) y la presión social que a día de hoy aún se ejerce en las mujeres. También hay una educación para gustar al hombre

  3. Arantza Achaerandio dice:

    Me ha encantado la .interpretación de la historia es verdad pero a veces nos da tanti miedo quedaremos solos q aguantamos todos los maltratos s
    Q no.sean físicos pero son igual de malos.Pero en el.fonso.te empequeñecen y te destruye n auny ella saque el lado bueno me alegro por ella q sea feliz pero no deja de ser una mujer sometida.Un abrazo

  4. Mónica dice:

    Hola Silvia, soy Mónica (de Talavera); nos conocimos hace ya unos años porque tras romper con quien no era feliz, tu me ayudaste a encontrar la paz en la decisión tomada (algo que me costó mucho). Desde entonces te sigo, te recomiendo y acudo a tus post/videos/aportaciones cuando lo necesito. Este escrito de hoy me ha vuelto a reconectar con algo mío. Tras aquella ruptura, de la que me recuperé, conocí a alguien que me trataba como a una reina pero a cambio de ese sometimiento “light” que no me hacía feliz. Algo parecido a lo que relatas en este post: no era tan destructivo como el anterior, era más llevadero, estaba en una jaula de oro, pero al fin y al cabo, no era feliz. Me ha costado mucho tomar la decisión porque tienes tanta razón!! la pena y la culpa te paraliza y no sabes cómo hacer. Yo he tenido que volver a irme de una relación en la que no era feliz, y estoy mucho más tranquila. Gracias, gracias y gracias. Un abrazo grande

  5. Miguel.A dice:

    Hola muy buenas tardes y agradecer tu existencia compartida para todos de tus publicaciones, ya después de 4 años divorciado Y mi primer libro que leí, y me llegó, de forma natural fué ,dependéncia emocional y me ayudó muchísimo,en.su momento, ahora gracias a que estudio diseño humano y me.pude sacar la formación de Reiki, soy mas feliz y aprendiendo cada dia de las experiencias que vivo y que no me.torturan como antes y la aceptación y ser mas.asertivo y esperar a que me pregunten todo cambia de color.la psicología, es tan importante como cualquier terapia alternativa sin.menos preciarla y poder tocar de pies en el suelo.Gracias por todo y gracias por dedicar tu tiempo, a tod@s nosotros.abrazo y esos.

  6. Maria dice:

    Hola Silvia ! Salí con mi pareja 10 años y hace aproximadamente 6 meses me separé. Me había engañado una vez y la segunda que lo hizo tuvo un hijo con la otra. Al principio lo perdone y continuamos juntos pero con El Paso del tiempo se me hizo imposible cargar con esto.
    Han pasado seis meses de la separación, voy a terapia y hago mi mejor esfuerzo pero no puedo olvidarme de él.
    No se si volver o no. No se si volvera a defraudarme. Tengo miedo que vuelva a pasarme, cuando paso de esto estábamos muy bien en la relación, era una chica de su trabajo (que era amiga mia) y no me enteré por el sino por otra persona.
    Cabe aclarar que el no tiene relación con su hijo únicamente se hace cargo economicamte.
    Sigo amándolo y no puedo olvidarlo aunque tengo claro que no me merezco esto.
    Que me recomiendas? Hace mucho tiempo voy al psicólogo y no logro aclarar mi cabeza.
    Muchas gracias y espero puedas ayudarme !

  7. Hola Silvia: Leí con avidez tu historia. Tu narrativa es muy entretenida e interesante. Yo soy psicóloga especializada en co-dependencia, vivo en Miami y trabajo con la comunidad hispana. Parejas como la que describes en tu historia las tengo con mucha frecuencia en mi oficina. En muchas ocasiones no se dan cuenta que “le vendieron el alma al diablo” a cambio de comodidad material o porque no resisten estar con ellas/os mismas/os. Hay mucho trabajo por realizar. Gracias por compartir estas joyas. Un abrazo inmenso.
    Luz Helena Llano

  8. Elena dice:

    Hola Silvia, creo que haces un buen trabajo en el tema de la dependencia emocional, pero me pregunto leyendo tus historias si a alguna de las parejas que has visto en tu consulta les recomiendas que intenten reconducir su relacion o siempre optas por cortar por lo sano en la primera entrevista.
    Saludos

    • Silvia Congost dice:

      Hola Elena, por supuesto siempre que la relación tiene posibilidades de ser reconducida y los dos miembros así lo desean, este es el camino que se emprende. Sin embargo, en la mayoría de casos, las personas que vienen a verme están en relaciones que son tóxicas y les están destruyendo y de las que se tienen que alejar. Un abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *