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Cuando Marta era una niña, su madre siempre le decía que no encontraria a ningun hombre que se fijara en ella porque era muy fea,  y más aún si la comparaban con su hermana Lucía.  Su padre solía complementar eso diciendole  que a nivel intelectual era muy justita y que seguro que no llegaría muy lejos, y pegándola a menudo por sacar notables y no excelentes.

Marta vivía con tanto miedo que se volvió absolutamente exigente y perfeccionista consigo misma.
Aunque era incapaz de valorar ninguno de sus logros, se sacó dos carreras (ambas con matrícula de honor, siendo recompensada por ser la mejor estudiante de ambas promociones), y tenia un trabajo muy bien considerado. Su autoestima, era casi nula.
No tuvo pareja hasta que Gerardo se fijó en ella. No lo dudó y entró en la relación. Sin darse cuenta, sentía que daba igual como fuera él, si le gustaba más o menos, teniendo en cuenta que no iba a encontrar nunca a ningun hombre, aún le tenía que dar las gracias.

Tal y como suele pasar, ese hombre era muy parecido a los padres de Marta: la desaprobaba constantemente, no la hacía sentir nada importante para él, no quería compartir su vida ni su futuro con ella, la mantenia distanciada de su vida y ella empezó a ser cada vez más dependiente de él. Cada vez era él quien decidía, quien se negaba o quien escogía. La juzgaba  sin cesar, cuestionándole todo lo que hacía y ella cada vez se sentía más insegura, cada dia estaba más convencida que sus padres tenían razón al decirle que era una incapacitada.

A pesar de sus muchos éxitos, no veía ninguno. Marta se sentía cada dia más triste e infeliz. Cuanto más consciente era de todo lo que había pasado en su vida, más triste se sentía y más se tormentaba por haber permitido tanto. Por no haber puesto límites.

Aun así, lo importante no es si hemos puesto límites o no, si no que cuando nos damos cuenta de lo que hemos vivido y como lo hemos hecho, que los pongamos.

Debemos aceptar nuestra historia, sea la que sea, y sobretodo aceptarnos por haber salido de ella de la mejor manera que hemos sabido. Habrá muchas personas que miraran atrás y diran que esto o aquello no lo tendrian que haber hecho, pero claro, cuando el carro se cayó es muy fácil que te digan por donde tenia que pasar…¿verdad?

No nacemos enseñados y nuestra vida es una experiéncia tras otra. Mientras estemos vivos no dejaremos de tener experiencias, y con ellas iremos aprendiendo. Siempre digo que fustigarnos por algo que hicimos y que desde el presente no haríamos, es un daño del todo innecesario y totalmente irracional. ¿Quién ha nacido enseñado? NADIE.

No debemos olvidar que en determinados momentos de nuestra vida, hemos tomado decisiones que posiblemente no volveríamos a tomar, pero lo hemos hecho lo mejor que hemos sabido y podido en su momento, en función de cómo lo viviamos y la carga emocional que esa situación tenía para nosotros.

Es en el Aquí y Ahora, donde tenemos que empezar a hacer los cambios que necesitemos. Es justamente en el instante en el que uno se da cuenta, cuando ha llegado el momento para actuar. No para quedarnos anclados mirando atrás y haciéndonos daño, sino para mirar hacia adelante y proyectar cómo queremos que sea nuestra vida a partir de aquellas experiéncias.

Solamente al aceptarnos, perdonarnos (si hace falta) y abrazarnos a pesar de no haber elegido el mejor camino alguna vez, podremos tomar responsabilidad y pasar a la acción, sea lo que sea lo que necesitemos: ya sea cortar una relación de pareja absurda, dejar un trabajo insatisfactorio o cambiar de ciudad.

3 Comments

  1. Anonymous dice:

    ¡qué majicos los padres de Marta! Hay padres, que no merecen serlo.

  2. Anonymous dice:

    Hola Silvia, justo estaba estancada en “revisar y volver a revisar” lo que hice, no hice, deberia o no deberia…me enrede sola ya que es inutil e immovilizante. Gracias por “abrirnos los ojos”. Un Abrazo, Ana

  3. Eva dice:

    Sólo existen dos días : Hoy y mañana. El ayer ya pasó. Por eso y porque ” el pasado, pasado está” … como se suele decir ” a lo hecho, pecho”… y es así en el sentido de que no podemos volver atrás. Tenemos que vivir el presente y olvidarnos de “lo que hubiera hecho si…” ” tenía que haber hecho ésto o aquello” porque no sirve de nada, sólo para revivir situaciones perjudiciales y no avanzar hacia el futuro viviendo el presente. El pasado EXISTE , todos tenemos uno. Lo importante es APRENDER del pasado y repetir lo bueno y olvidar (o al menos hacer que no nos duela, no quedarnos ahí…) lo malo. Todo el mundo cometemos errores pero no podemos culparnos de ellos toda la vida. No es tarea fácil a veces, pero si recordamos que la vida son dos días y que tenemos que vivirla hacia delante… se hace menos duro.

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