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Hay un cuento sufí que desde que lo escuché por primera vez en boca de Fredy Kofman me dejó impresionada. Compara metafóricamente los seres humanos con dos tipos de animales: las ovejas y los tigres.


Las ovejas, son animales pusilánimes, sin demasiado criterio, que se quejan. Son víctimas de las circunstancias, a ellos las cosas “les pasan”. Se dejan llevar y hacen lo que hace la mayoría sin plantearse si eso es lo que desean de verdad o no. No aceptan su responsabilidad ni se dan cuenta de que ellos pueden cambiar todo aquello que no les guste.

Los tigres, en cambio, son animales fuertes, creen en si mismos y en su capacidad para cambiar lo que no sea de su agrado. Se dan cuenta de que si se quejan deben pasar a la acción. Saben que de nada sirve quejarse, no les gustan las víctimas. Frente a un problema son conscientes de que tienen dos opciones: si se puede hacer algo, hacerlo, y si no se puede hacer nada, pasar a otra cosa y dejar de lamentarse.

A menudo me siento y observo a mi alrededor cómo se mezclan los tigres y las ovejas. Cómo las diferencias entre ellos hacen que surjan los conflictos más importantes en las relaciones. La causa principal, siempre es ésta.

¿QUÉ ES LO QUE PASA?

Todos nacemos tigres, todos tenemos la CAPACIDAD DE ELEGIR lo que queremos en TODO MOMENTO. Al crecer rodeados de ovejas (lamentablemente es la raza que más abunda en nuestra sociedad), por imitación nos vamos transformando en ellas. Vamos aprendiendo su manera de funcionar, de actuar, de pensar y de sentir. Y el tigre que llevamos dentro va quedando cada vez más escondido, hasta llegar al punto en que nos olvidamos de él. Nunca muere, pero queda olvidado en alguna parte de nuestro interior.
Aun así, hay algunas personas que por un motivo u otro se fijan en los tigres que de vez en cuando se cruzan en su camino. Y quedan maravilladas, y se dan cuenta de que si intentan imitarlos, ellos también pueden actuar así, pensar así, ser así. Que en realidad, SON ASÍ. Y en ese punto empieza su liberación y empiezan  a vivir y pensar y sentir desde la plenitud del ser humano que son. Deciden, eligen y hacen lo que desean desde su corazón.
En la consulta…
Siempre he pensado que cuando una persona decide pedir ayuda psicológica e iniciar un proceso terapéutico, es porque el tigre que lleva dentro está resonando en su interior. Es decir, algo en ese individuo, le dice que puede cambiar, que no tiene por que resignarse y seguir funcionando de esa manera disfuncional. Puede mejorar, puede ser feliz de verdad y vivir su vida intensamente, sintiéndose bien, con autoestima, con seguridad, con valentía.
Cuando una persona llama a mi puerta, llega la oveja, pero veo el tigre. Y como el tigre está, solo hay que ayudarlo para que, con cariño, vaya saliendo, se vaya manifestando de nuevo, vaya confiando en que a partir de ese momento, todo va a cambiar. Eso se consigue al tomar conciencia de lo que sucede y al fortalecer su autoestima

Cuando una persona vuelve a sentirse tigre, cuando vive de nuevo desde él, no hay palabras para describir lo que siente. Se transforma, cambia por dentro y por fuera. Y ya no hay vuelta atrás. Es maravilloso tanto para ellos como para mi….

Os aseguro que para mi, no hay trabajo que pueda llenarme más, que el de liberar los tigres que tenemos encerrados en nuestro interior. 

9 Comments

  1. Hola Silvia: En mi caso, yo creo que soy tigre. Nunca he podido aceptar las injusticias ni la falta de altruismo, (ambos conceptos abundan en nuestra sociedad, hoy en día). Mi impresión particular es que la inmensa mayoría de las personas prefieren no salir del redil, dentro del cual se sienten seguras aunque, conscientemente, se plieguen a vivir de acuerdo a unas normas que el pastor o pastores establecen, (léase corrección política), aún sabiendo que son injustas. Su conclusión final es “más vale malo conocido”. Efectivamente, en cierto modo comprendo su actitud, aunque no la comparto, ya que se me antoja pusilánime. Situarse en contra del “establishment” conlleva riesgos ciertos. Los pastores se ven obligados a escarmentar a el que desobedece sus órdenes y la pena no es baladí. A pesar de todo seguiré luchando en contra de la tiranía e intentando que todo ser humano se sienta libre y descubra el tigre que duerme en su interior.

  2. Lucy peterlulupan dice:

    Entiendo perfectamente el mensaje y no podría estar más de acuerdo con la necesidad de sacar nuestra fuerza y hacer oír nuestro rugido. Pero pienso que el tigre también se puede identificar con intranquilidad, amenaza, agresividad, desasosiego. Y creo que a la hora de sacar nuestra fuerza quizá podríamos aprender algo de las ovejas del campo, que son sencillas y pacíficas y que saben asumir la realidad, adaptarse a la naturaleza y disfrutar con calma zen del momento… Creo que a la hora de sacar nuestra fuerza debemos hacerlo con mucho equilibrio, pues si no nuestro propio rugido dolido o amenazante puede hacenos mucho daño. ¿Quizá mejor ser un león, más noble y sosegado? ¿Y poder llenarse de paz contemplando a las ovejas felices, y aspirar a conseguir su tranquilidad y disfrute? Rugir como un tigre para conseguir la paz y el disfrute de la vida y de la naturaleza de las sencillas ovejas… No me gustaría que mi vida se convirtiera en una lucha o guerra continua como la de un tigre…

  3. Anonymous dice:

    Hola, Silvia.
    Soy un lector y escritor habitual de tus blogs.
    Estoy empenzando a pensar que tengo dependencia emocional pero a nivel familiar.
    Tengo TDA tipo inatención y eso me ha causado muchos problemas a nivel de estudios(tardé muchos años en acabar la carrera), a nivel social,etc. Todo eso a lo largo de mis 36 años me ha mermado mucho la autoestima.

    Siempre acabo cediendo con moi madre a la hora de vestir. No quiero ponerme tal ropa, pero por no discutir con mi madre acabo cediendo.
    También me pasa lo mismo con mi hermano, qué él quiera que vista de una determinada forma que a mí ni me gusta y cómo él se enfada pues cedo. A él le gusta mucho de vestir de marcas, cosa que a mí eso de aparentar es algo que ni me va, ni me llena.
    Y a nivel de ver la vida parece que tengo que pensar igual qué él.

    Mi madre siempr eme ha tratado muy bien pero a la hora de discutir es muy brusca(no lo hace por herirme, ella hace lo mejor que puede) y dice “no seas raro”.
    Incluso he estudiado cursos y titulaciones que no he querido.
    Siento que no tengo iniciativa y qué me dirigen la vida, que tomo unas decisiones que no me gustan, que no me siento identificado(por ejemplo la forma de vestir), que no me gustan.

    Me imagino que esto requerira un estudio en profundidad. ¿Tú dirías que tengo dependencia emocional?.
    Muchas gracias y un saludo, Silvia.

  4. Querida Lucy, yo no identifico al tigre de la manera que propones tu, sino como una criatura que confía en sí misma para cambiar todo aquello que no le guste de su vida cuando sea posible, y para aceptar lo que no dependa de él y frente a lo que no pueda hacer nada. Lo veo como un animal que no se queja, que acepta cuando hay que hacerlo y que actúa cuando puede y así va creando la vida que sueña.
    Un abrazo grande y mil gracias por tu punto de vista tan interesante!
    Silvia

  5. Querido Anónimo, por lo que cuentas no se puede afirmar que tengas dependencia emocional, pero si que te iría muy bien hacer un trabajo para reforzar tu autoestima. Debes conectar contigo, con quien eres de verdad, tu ser auténtico con sus gustos y prioridades, con tus pasiones y con tus propósitos reales. Si sientes que estás viviendo la vida que otros han decidido, es muy difícil que seas feliz. Pero a pesar de ésto, no dudes que puedes llegar a serlosi vuelves a conectar contigo mismo.
    Un abrazo!
    Silvia

  6. Anonymous dice:

    Hola Silvia,

    No estoy segura si tengo una dependencia afectiva con un amigo que tengo. ¿cómosaber si debo cortar con la amistad?. en este caso, él es una persona muy sana, integrada y con libertad interior. Es 10 naños mayor que yo. En varios momentos he crído que tenía un amor más profundo con él, en dos ocasiones se lo he comentado, pero él de forma muy clara y honesta me ha comentado que sólo hay una amistad. Es una relación muy sana la que hay entre nosotros,con confianza, comunicación, respeto, etc. Hay mucha afinidad entre ambos y quizá eso ha heho que yo me haya “apegado a él”, auqneu no estoy segura de si es apego. O simplemente que confundí mis sentimientos al haber tanta afinidad. Te pregunto si en esta caso en que la amistad es muy sana, si debo cortar o terminarla. Yo siento que me ayuda a crecer como persona. Quizá debo continuar y trabajar por mi parte la autoestima y mi seguridad personal. en caso de una amistad sana como esta, en donde él está muy integrado como persona, si sospecho de que pueda haber en mi caso algún tipo de dependencia emocional ¿conviene decírselo?, ¿hablarlo con él?, ¿conviene terminar la amistad?, o simplemente continuar y afianzar por mi parte mi autoestima y seguridad personal.

  7. Anonymous dice:

    Te quería felicitar por tu blog. Sencilla y profundamente cierto todo lo que escribes. Y, sobre este tema en particular, como decían en la antigüedad, nosce te ipsum.

  8. Pikichin dice:

    ola, estado leyendo este post y otros mas, me gustan, no soy bueno hablando o pidiendo cosas queria queria preguntarte, si tienes una formula magica para destruir los miedos, yo siempre escuchado que se rompen enfrentandolos pero no entiendo bien eso, el rechazo, el miedo al rechazo como lo enfrentarias? me gustaria tu ayuda, gracias de antemano.

  9. Kenichi dice:

    Hola Silvia , te felicito por tu Blog , se nota que te encanta lo que haces y es de mucha ayuda para muchos de nosotros y es que aveces es necesario que alguien te haga entender como son las cosas , Nuevamenten te felicito.

    Saludos desde Vnzl!

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