Entrevista para la Contra de La Vanguardia

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Supera la dependencia emocional – Silvia Congost
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“Aprender a aceptar al otro es el mejor regalo para ambos”. Silvia Congost. La Contra de La Vanguardia.

CONTRA

Silvia Congost, especialista en autoestima y dependencia emocional
Tengo 36 años. Nací, vivo y trabajo en Girona. Vivo en pareja. Estoy licenciada en Psicología. Me siento muy desencantada de la política. Cada vez hay menos diferencia entre izquierdas y derechas, todos venden lo mismo. No creo en dioses, pero sí en el poder individual
AMAR SIN SUFRIR
Insiste en la falacia del quien bien te quiere te hará llorar. Asegura que la gente que cree que el amor está ligado al sufrimiento tiene un problema emocional, y lo dice con conocimiento de causa: siendo ya psicóloga padeció una relación de dependencia emocional y, como no halló especialista alguno que la ayudase a salir de ahí, construyó su propio método, que hoy se ha convertido en su especialidad, y asegura que en diez sesiones consigue que sus clientes superen la dependencia emocional y los síntomas físicos que la acompañan (depresión, ansiedad, mal dormir…). Tiene una página web muy transitada y ha publicado Cuando amar demasiado es depender (Oniro)
 
Usted también?
Si. Yo sufrí dependencia emocional, ese enganche tóxico que te va destruyendo sin que te des cuenta.
Cuénteme.
Siendo ya psicóloga empecé una relación: lo más maravilloso que me había pasado en la vida. Él era una buena persona, pero nuestra manera de ver la vida era distinta. De hecho, no coincidíamos en nada.
¿Cuánto duró?
Cinco años. Me adapté a él en todo, sólo hacía las cosas que a él le gustaban y que a mí me horrorizaban, como pasarme el fin de semana viendo la tele y todas las vacaciones haciendo surf.
Pues si no te gusta, es dura…
Cuando me recuerdo a mí misma dentro de un traje de neopreno en pleno invierno no me lo puedo creer: jamás me ha gustado ni el mar ni el frío. Y no es que él me obligara.
Si era feliz haciendo feliz…
En absoluto, así que empecé a quejarme, a exigirle que cambiara. Tomé conciencia de que no estaba bien y de que aquello no era lo que yo queríapero cada vez que me planteaba dejarle me inundaba el pánico. Incluso llegué a ponerme enferma de ansiedad.
¿Aparecieron los celos?
Sí, mis inseguridades y mis miedo crecieron de manera desmesurada. Estuve un año intentando dejarle y volviendo con él como si me fuera la vida en ello.
¿Pidió ayuda?
Empecé abuscar información por todas partes sin resultados hasta que Walter Riso dio una conferencia en el Colegio de Psicólogos sobre dependencia emocional y comprendí que ese era mi problema, aunque no sabía cómo salir de ahí.
¿Cómo lo hizo?
Con las mismas herramientas que se usan para abandonar una adicción: contacto cero y superar con paciencia el síndrome de abstinencia, que lo hay y muy fuerte, incluso más que con otras sustancias.
¿Recaídas?
Sí, cuando la desesperación se apoderaba de mí, necesitaba coger el coche e ir a verle para calmarme. Pero cada vez que conseguía contenerme me sentía un poco más libre. Hoy doy gracias a esa experiencia que paradójicamente se ha convertido en mi especialidad. He visto que mucha gente padece dependencia emocional y no lo sabe.
¿A qué conclusiones ha llegado?
Amar es elegir, y elegir es ser libre, tener el poder, el control de tu vida. Necesitar es ser dependiente, estar atrapado en una relación que no te satisface. A menudo, equivocadamente, luchamos para que la relación funcione.
¿Y no es eso lo correcto?
Las palabras relación y lucha nunca deberían ir juntas. Si una relación de pareja es sana, si tiene los ingredientes necesarios de confianza, respeto y aceptación del otro, fluye. Surgirán dificultades ocasionales, pero que no nos harán plantearnos si estamos con la persona adecuada o si debemos dejarla.
Usted plantea un ideal.
Tenemos una concepción del amor equivocada, todos partimos del fueron felices y comieron perdices, que es el cuento que nos cuentan de pequeños. No estamos preparados para afrontar los problemas y a menudo vamos reduciendo los límites de lo intolerable, de lo que no deberíamos aceptar, y desaparecemos en el otro.
¿Qué pistas nos dan las dudas?
Si dudamos de si queremos o no queremos al otro, la respuesta es que no le queremos.
Eso es muy radical
Yo siempre propongo a mis pacientes que se tapen los oídos y miren, porque a menudo los veo sufrir muchísimo v cuando les pregunto por qué siguen ahí me responden: —Porque en el fondo me quiere“.
Actos son amores y no buenas razones, que decía mi abuela.
Y también ocurre a menudo que le exigimos más y más amor al otro: cuando no es la persona adecuada, en lugar de aceptarlo corno es, intentamos cambiarlo olvidando que lo elegimos así.
Tal vez las personas con dependencia no eligen, sino que son elegidas.
En efecto, es así en el 95% de los casos debido a su baja autoestima. Inconscientemente creen que no van a encontrar a nadie más que quiera estar con ellos
¿Y pretenden ser su prioridad?
Sí, y aparece la queja: siempre que hablan de su pareja es para criticarla, pero tampoco quieren soltarla. Entrar en la queja es generar emociones de ansiedad y angustia.
También hay quien se resigna.
Hay una gran diferencia entre aceptar y resignarseAprender a aceptar al otro es el mejor regalo que le podemos hacer al otro y a nosotros mismos.
¿Cómo salir de la dependencia?
Tomar conciencia y sanar las causas que la provocan, que son la baja autoestima y el miedo a quedarnos solos. Hay preguntas poderosas que debemos hacernos.
¿Qué preguntas?
Si con esa persona soy más feliz que sin ella, qué me aporta, y si mí vida ha mejorado desde que estoy con ella.

6 Comments

  1. Belen dice:

    Querida Silvia: como siempre totalmente conforme con todas tus escritos.
    Yo quería plantearte algo. he sufrido dependencia emocional en los útlimos años con varias relaciones, y desde hace un año decidí tomar conciencia de lo que me pasaba en todas mis relaciones. Ahora después de un años de terapia y de haber cambiado muchísimo todos mis patrones mentales en mi relación con los demás, he conocido a alguien…llevamos un mes conociéndonos, somos muy honestos desde el principio, y estamos en la misma honda en cuanto a lo que queremos. yo me siento un poco rara, porque es diferente, me gusta mucho estar con el, pero no siento el nudo en el estómago ni siento “quererlo”…a el le pasa lo mismo y nos vamos conociendo poco a poco, vamos fluyendo, sin necesidad de etiquetar nada y viendo como marchan las cosas. Sin embargo, yo empiezo a querer definir y me siento con derecho a exponer lo que quiero…el lo acepta de muy buen grado y hablamos con mucha sinceridad…aún así me siento insegura: Es posible otras formas de iniciar una relación amorosa y madura sin esa pasión descontrolada que se supone tiene que haber al principio?.

    muchas gracias como siempre Silvia. un beso.

  2. Axel Nevil dice:

    Silvia deberias poner aqui para compartir en las redes sociales :/
    es muy bueno este post!

  3. Susanna dice:

    Por fin encontré a alguien que le ocurre una situación similar a la mia! Des de hace tiempo vengo siguiendo tu blog, Silvia, y después de casi toda una vida con dependencias emocionales (familiares y de pareja), hace tres años decidí tomar las riendas de mi vida, y SOLA, concepto que me aterraba porquè nunca lo había experimentado. Después de este tiempo y de mucha lucha, logré encontrarme bien dentro de mi propia soledad, y casi deseché la idea de volver a compartir mi vida con nadie (jugarretas del miedo, básicamente). Obviamente, cuanto mas a gusto estaba, se interpone en mi camino una persona que me quiere (y me lo demuestra) con locura, pero yo soy muy, muy reacia a iniciar una relación seria. Me ocurre igual que Belén. El no sentir estas mariposar en el estómago hace que dude constantemente y me sienta insegura, y curiosamente, es la persona con la que me he sentido mas comprendida y aceptada en toda mi vida. Así y todo, a priori el tampoco era para mí el modelo de hombre en que me fiaria … Al final he decidido darle/darnos una oprtunidad, y estamos en ello … Me siento bien … pero … ay el maldito pero .. ! Es mi mente la que me la está jugando? Mi ego? Retomando las palabras de Bele´n: Es posible otras formas de iniciar una relación amorosa y madura sin esa pasión descontrolada que se supone tiene que haber al principio?.

    Gracias a todas (y felicidades Silvia, estás haciendo un GRAN trabajo. Ojalà muchas mujeres – y hombres – se den cuenta de sus dependencias y corten con ells. todos seremos mas felices)

  4. Muka dice:

    Hola Silvia,
    Leí un artículo en El País, y supe que era lo que me pasaba, a pesar de llevar más de un año en terapia.
    Y he llegado hasta tu web.
    Al igual que Belén y Susanna he empezado una relación con alguien, pero no siento las mariposas en el estómago, la ilusión, el sentirme tremendamente afortunada….Y me acuerdo de mi relación anterior como fueron los principios que si fueron así, pero luego pasaron tantas cosas que me llevaron a la depresión, y de nuevo comienza otro capítulo, pero es tan distinto y mi pregunta es la misma que la de ellas, es posible?
    Muchas gracias!!!

  5. Silvia Congost dice:

    Queridas Belén, Susanna y Muka, antes que nada os pido disculpas por tardar tanto en responder…
    Voy a escribir un post sobre este tema que me planteáis porque creo que hay muchas personas que tienen esa misma duda.

    Efectivamente es posible empezar una relación que al inicio no sea tan efervescente, sobretodo cuando salimos de otra relación que ha sido especialmente tormentosa. Puede ser que a lo mejor no sea la persona adecuada para nosotros y le hayamos elegido solamente porque tiene características opuestas a aquél que tanto nos ha hecho sufrir, o puede ser que sí que sea la persona y que en realidad nos encante a pesar de que el miedo no nos deje soltarnos y disfrutarlo.

    También puede ser que nos cueste soltarnos y cuando por fin nos vamos relajando y entrando en el enamoramiento, acabemos sufriendo de nuevo. Aun así, creo que debemos darnos la oportunidad porque no podemos saberlo de antemano…..en el amor, creo que siempre que se cumplan unos “requisitos básicos”, hay que arriesgar un poco!

    Besitos!!!

  6. Muy buena entrevista, Sílvia!

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