Bea L.

Erica G.
15 julio, 2016
Raquel P.
15 julio, 2016
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Bea L.

« Silvia, quisiera agradecerte todo lo que has hecho por ayudarme, por hacerme abrir los ojos y en todo momento sacarme tanta fuerza, tanta felicidad, tantas cosas buenas de mi misma que ni recordaba que únicamente dormían dentro de mi.
Realmente he comenzado a amar mi vida, una vida que veía completamente minúscula y en la que yo aun era más pequeña, ahora no es así, he aprendido a quererme, protegerme y a sacar todo ese potencial que había perdido.
Esta claro que una relación nunca debe de ser necesidad, que tiene que ser algo que fluya solo y que sobretodo aprendas y aporte buenas cosas de la otra persona. Corté mis alas, hice el papel de madre y fui olvidándome poco a poco de mi misma. Necesitaba alguien como Silvia para que no me dijera directamente “ tienes que dejar esa relación”, ella nunca lo hizo, siempre hizo preguntas, me puso en situaciones y entonces con todo eso poco a poco empecé a ver que estaba perdida.

Llegue a puntos en la que la desesperación se apoderaba de los mejores momentos que podía tener delante de mis ojos, de enfado hacia las personas mas cercanas y de vacío después de todos esos momentos.
Sentía miedo de encontrarme de frente con la verdad, de darme cuenta de que tenia que separarme de esa persona que realmente no tenia nada que aportase a mi felicidad y seguridad.
Con un pie casi atrás decidí ir a ver a Silvia y ha sido el mejor paso que hecho en mi vida.
Quite la venda de mis ojos, me di cuenta lo alegre y genial que podia estar sin necesitar a nadie. Empecé a sonreír por las mañanas, empecé a levantarme de la cama sin volver a querer dormirme para no ver los problemas ni la realidad, con mi familia incluso empezamos a entendernos ya que hacia mucho tiempo que no conseguía hacerlo de esa manera, incluso ahora los miro y me sobran las ganas de abrazarles, de explicarles… es como si hiciera mucho tiempo que no estoy con ellos y me haya reencontrado.

Todo fue rapidísimo, cada sesión con Silvia era algo más por lo que sonreír, por eso decidí contarle mi sueño.
Mi sueño era irme de Au pair, deseaba irme un tiempo, no para huir de los problemas sino para descubrir, cambiar mi vida y sobretodo aprender el idioma.
Ahora no soy la victima, la persona que se veía sin fuerzas para hacer realidad su sueño, ahora me emociono de ver que ayer fue la última sesión con Silvia y de que la Bea que entro a la consulta no era la misma que ayer salía.
Realmente es increíble el camino y sentido que ha comenzado a dar mi vida en tan poco tiempo.

Muchísimas gracias Silvia,»

Bea L.

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