Carolina C.

M. A.
14 julio, 2016
Olga E.
14 julio, 2016
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Carolina C.

« Mantuve una relación de dependencia emocional durante más de un año. Lo dejé todo por que pensaba que era amor, hasta me abandoné a mí misma, a quién era. Cada día era peor; el control, el maltrato y la distancia emocional se iban imponiendo. Sentirse sola y privada de amor al lado de la persona que es tu pareja es de lo más horroroso que se puede sentir. No sabía que tan gran dolor existiera. A pesar de que veía que aquello me estaba destruyendo me sentía atada, enganchada, no podía salir. Pedía al universo que pasara algo que me sacase de aquella situación, que alguién se diera cuenta y me viniera a buscar, que aquello terminara como fuera. Pensaba que yo sola no podía salir. Sabía que era salir o perdeme para siempre. Y lo hice, salí. La rabia me ayudó, me fuí, acepté que tenía un problema, que no lo podía resolver sola. A pesar de eso me seguía aterrando la idea de que eso fuese un peso que tenía que cargar yo sola para siempre, que nunca podría compartir. Busqué ayuda.
Encontré a Sílvia y, por primera vez en más de un año, sentí que alguien me entendía. Por fin alguien comprendía por que lo que había pasado! Por fin podía decir las cosas por su nombre sin que me miraran mal, sin que me juzgaran, sin que pensasen que era una exagerada, que había perdido los estribos o que, simplemente, era tonta. El hecho de sentirme entendida me desbloqueó y me hizo conseguir la energía necesaria para mirar hacia delante con esperanza.

Sílvia me habló de la pequeña niña que llevo dentro y me di cuenta que hacía ya tiempo que veía aquella niña reflejada en el espejo cada vez que me miraba. La niña pedía socorro, se estaba ahogando y yo no le estaba haciendo ningún caso.
Sílvia también me ayudó a acordarme de quién soy, de lo que es importante para mí, de mis valores, de lo que necesito, de lo que no me gusta. Ella creyó en mí y me dió herramientas para que yo también creyera en mí misma.
Des de aquí le doy las gracias mientras recuerdo su mirada el primer día que fui, una mirada que me decía “sé por lo que pasaste, te entiendo, vas a salir de esta”. Gracias Sílvia!”»

Carolina C.

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