Irene N.

Joan C.
13 julio, 2016
Teresa Z.
14 julio, 2016
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Irene N.

Un buen día decides pararte a escuchar esa voz interior que te dice que algo no va bien, que no estás bien en esa relación en la que te has acostumbrado a estar e intentas irte.
Te parece que esa es la mejor opción pero no entiendes muy bien porque siempre acabas volviendo… y cada vez te sientes más desgastado y con menos fuerzas para intentar marchar-te de nuevo. Es más recuerdo que si me faltaba al respeto o tenía alguna actitud que atacaba contra mis valores aun me sentía más frustrada pues sabía que tenía que alejarme pero como no me veía capaz aun me sentía peor, más pequeñita más triste. Llega un momento que ya no sabes que contar a tu familia y amigos… pues en el fondo tú mismo no sabes que es lo que te aporta seguir con esa persona pero parece que es imposible estar sin ella. Así que un día decidí buscar ayuda.

Yo había escuchado hablar de las palabras dependencia emocional y hacía tiempo que pensaba que algo tenían que ver conmigo. Un buen día, después de despertar una vez más del sabor dulce de las reconciliaciones y volver a sentir el sabor amargo de la realidad decidí buscar por internet Dependencia emocional, entré en varias páginas webs y leí diferentes frases que intentaban trasmitir como se sienten las personas que la padecen… Me sentí muy identificada, recuerdo que no podía parar de llorar… como había desarrollado yo este problema?

Dentro de una de las páginas encontré un enlace que me llevo al blog de Silvia. Decidí enviar un correo para preguntar y pedir cita. No iba muy confiada la verdad pero pensé en ir y probar, que más podía perder? A lo largo de mi relación había perdido mi dignidad, había dejado de sentirme yo misma, toda mi vida giraba en torno a la actitud de él. Siempre sabía cómo empezaba mi día pero nunca sabría cómo acabaría…. Hoy estará de buen humor? Hoy estará de mal humor? Que le molestara… hoy me dará cariño hoy no? Tenía toda mi mente organizada de manera que pudiera contenerlo y tenerlo lo más contento posible para que así él no se descontrolara y por consiguiente pudiera estar yo pudiera estar tranquila… o eso creía yo porque ahora que lo miro en la distancia…. gastaba muchísima energía en dejar de ser yo misma. Aun así no es que yo no me quejará o reclamara nada pero a menudo no veía solución alguna a nada. O Bien a menudo me conformaba con lo que tenía ya está. Creía que no necesitaba más aunque realmente me sentía vacía y sola. Me sentía en un bucle sin principio ni final, sin puerta ni ventana.

He ido a otros psicólogos en mi vida, pero la verdad ninguno me ha ayudado como Silvia. Ella enseguida identificó lo que me ocurría, identificó el gran enganche que tenia de mi relación a la vez que mi expareja de mí. Él me había maltratado psicológicamente durante años porque yo así se lo había permitido. El enganche mutuo entre los dos era tan fuerte que yo creía imposible que llegará el día en que podría dejarlo. Mi autoestima se había hecho tan pequeña a lo largo de la relación que había olvidado mi verdadero potencial, ese potencial que Silvia si veía en mi i que en cada sesión me trasmitía y me daba esa energía que yo creía a ver perdido o más bien diré que yo había escondido detrás de mí expareja.

Poco a poco fui asimilando lo que Silvia me intentaba trasmitir i esforzándome en poner en práctica sus consejos, a menudo me costaba y el miedo a estar sola y el síndrome de abstinencia se reflejaban en mi con fuerza, Silvia decidió que el enganche era tan fuerte que necesitaría un poco de ayuda externa y me derivo al psiquiatra.

Recuerdo un ejercicio que Silvia me realizo en el que hablamos de mi niño interior. Me dijo porque no cuidas ese niño interior porque dejas que este triste? Ese ejercicio es uno de los que más me marco, que me había pasado? Yo no me quería a mi?

Para dar el gran paso tuve que tocar fondo… y enfrentarme a la realidad que tan a menudo había querido evitar mirando para otro lado pero al final lo hice.

La verdad es que a lo largo de la terapia yo sin darme cuenta había ido cambiando y mi expareja lo percibía día tras día pues cada vez sus manipulaciones hacían menos efecto sobre mí e intentaba lanzarme todas sus armas posibles para retenerme.

Finalmente sus armas para intentar manipularme fueron demasiado lejos trasformando sus manipulaciones en agresividad y me dieron la perspectiva necesaria para decidir no volver a mirar atrás y empezar a mirar hacia delante.

Ha sido difícil pero lo he hecho y puedo verificar que la DEPENDENCIA EMOCIONAL, si realmente se quiere, se supera.

Hoy hace 6 meses y medio que salí de mi relación toxica y me siento feliz. Ya no noto esa angustia y malestar constante que sentía dentro de mí. Ahora me siento libre, viva y fuerte, ya no tengo miedo. Y sobre todo me siento feliz conmigo misma, feliz de ser quien soy, con mis virtudes y mis defectos.

Sufrí demasiado pero como cita Silvia en su libro, la relación al final me ha dado más de lo que me ha quitado y con eso me quedo. Pues a lo largo de mi proceso con Silvia he aprendido mucho, me he conocido mejor y creo que he crecido emocionalmente muchísimo.

Mi terapia ha marcado un antes y un después en mi vida y jamás lo olvidaré.

Silvia muchas gracias por todo. Te agradezco infinitamente todo lo que me has ayudado, como enfocas tu terapia, como nos transmites tus ideas y como nos devuelves la confianza. Muchísimas gracias Silvia. Eres fantástica. Gràcias

Para acabar solo deciros que no os rindáis, nunca es tarde, hoy puede ser un buen día para empezar.

Mucha suerte y ánimo

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