Gloria M.
14 julio, 2016
Jackie R.
14 julio, 2016
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J.F.

«Cuando te levantas día tras día sin ganas de hacer absolutamente nada, cuando tienes constantemente la sensación de ser un incomprendido, cuando no te sientes realizado como persona, cuando dejas de reír, sonreír, vivir, cuando cambia tu comportamiento, tu carácter, tu actitud, cuando todo te da igual, cuando haces las cosas por hacer sin entusiasmo o ilusión, cuando deambulas por los sitios en vez de andar, cuando tus pensamientos negativos invaden tu forma de ser, cuando te estancas sin ser consciente de ello, cuando tienes miedo a avanzar, cuando todo lo ves negro, cuando eres susceptible a cualquier comentario, cuando estas desanimada constantemente, cuando dejas de ser persona, dejas de ser tú mismo, cuando crees que estás pasando por una mala época pero,…en el fondo y sin saberlo, estas perdido……entonces, es cuando, necesitas ayuda! Y yo, esa ayuda se la pedí a Silvia!


Tiempo atrás, dos amigas me decían que no me veían como siempre y que necesitaba ayuda. Yo, hacia oídos sordos. Llegó el momento en que me canse de sentir esas sensaciones y llamé a Silvia. No recibí respuesta así que pensé, al menos lo he intentado, no me podrán recriminar nada. Al rato, el teléfono sonó, era Silvia y después de hablar durante diez minutos, concertamos una visita. Estuve una semana buscando una excusa para no ir . ¿Que le iba a contar? ¿Que iba a pensar de mí? puff…seguro que esto no sirve para nada…ha sido mala idea!
Cuando llegó el momento y tuve a Silvia delante, lo primero que le dije fue: A mí no me pasa nada. Estoy aquí porque mis amigas se han encabezonado y sinceramente, no creo en este tipo de profesionales, pero ya que estoy aquí, hagamos la sesión. Ella me miro y sonrió sutilmente. ¡Ahora la que se ríe soy yo! Dioss…que equivocada que estaba! Silvia me quito la venda que tenía en los ojos, me enfoco mi situación des de otra perspectiva, me mostró las cosas que por mí misma, no podía ver, me enseño a pensar en positivo, a valorarme, a confiar en mí, a no depender de nadie, a saber decir “basta”, a no tener miedo a tropezar ni a nadie, a poder avanzar, a saber decidir, a volver a ser quién era, a disfrutar y a vivir nuevamente.
A Silvia, solo le puedo dar las gracias una y otra vez porque me ayudo a reencontrarme conmigo misma, sin su trabajo no hubiera sido posible. A los demás, solo puedo decir que no dudéis nunca de una profesional como ella y no tengáis miedo a dar el primer paso, el de pedirle ayuda, sé que es el más difícil, pero en cuanto lo hagáis, seréis consciente de que habrá valido la pena y vuestra vida, empezará a mejorar
Gracias por todo Silvia!»
JF

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