Jackie R.

J.F.
14 julio, 2016
Paula A.
14 julio, 2016
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Jackie R.

«Llegué a Sílvia con la autoestima bajo mínimos, a la semana de oír de boca de mi pareja: “ya no te quiero como pareja, nuestra relación ha acabado”. Se me había roto el alma y no sabía cómo empezar a recomponerla.

La historia es muy complicada y larga de contar, pero en resumen os diré que tuvieron que pasar muchas cosas para que finalmente me diera cuenta de que no me quería, a pesar de que él insistía en que sí. Seguid el consejo de Silvia, os evitará agonías como la mía: cuando veáis actitudes y reacciones que dicen NO, taparos los oídos, porque por mucho que os digan que SÍ, los hechos hablan por sí solos y esa persona NO OS QUIERE.
Antes de verlo claro estuve en el purgatorio lo que para mí fue una eternidad: se convirtió en un juego de idas y venidas que me destrozaba: ahora te quiero, ahora no lo tengo claro, ahora me planteo volver con mi ex-mujer, ahora estoy convencido de que te quiero … no sabía si aquella situación tenía remedio o no. Hasta que llegó el día que, después de mucho insistirle, finalmente se sinceró y me dejó claro que ya no sentía amor de pareja por mí.

Llegados a este momento, me quedó claro que era un punto y final. Aquí nos separamos. Nadie que te diga YA NO TE QUIERO merece que luches por su amor. Silvia siempre dice: me horroriza leer en una misma frase lucha y amor, cuando el amor debería fluir, sin necesitar ningún esfuerzo ni mucho menos una lucha !!
En mi caso, lejos de ser un trauma, supe que ése era mi punto de partida. A partir de ahí podía trabajar para recuperarme. Y lo iba a conseguir. Porque no quería seguir sufriendo tan intensamente. Ya he vivido mucho dolor en mi vida como para permitir que esa situación me hundiera. Tenía ganas de luchar y salir cuanto antes de ese estado de NO VIDA.
Así que me dejé recomendar por una amiga, que me llevó hasta Sílvia y aterricé en su consulta con la absoluta certeza de que saldría adelante: quería crecer y superar esa situación.

En cada sesión yo era como una esponja que absorbía lo que me enseñaba y lo aplicaba a diario en mi vida, tuviera o no relación con mi situación personal. No se trata de ir a terapia, no se trata de tumbarte en el diván y contarle cómo te ha ido la semana. Y así una sesión tras otra … Se trata de que te enseñe una serie de herramientas y ejercicios que te permiten evolucionar. Y que cada día te vayas de su consulta con una nueva lección de vida aprendida. Y que cada día que entres de nuevo a la consulta, lo hagas habiendo dado un paso más en tu camino de la vida.

Y eso me ha permitido crecer y recuperarme en sólo 5 sesiones. Sí, el método que Silvia aplica es rápido y eficaz. Eso sí, sólo si estás dispuesta/o a luchar hasta el final, sin tregua, consigues estos resultados en tan poco tiempo. Con esa actitud, os aseguro que todo el mundo se recupera. Porque somos seres valiosos y muy, muy capaces de cualquier cosa que nos propongamos. Sólo hemos de creer en nosotros. Y el resto vendrá.
Eso no significa que no tenga mis momentos de bajón, como cualquier persona que sale malherida de una relación. Pero son momentos muy puntuales de pena, rabia o rencor, que dejo fluir con la certeza de que es un sentimiento que pasa por mi vida, justo en este momento, pero que no estoy dispuesta a mantener conmigo más de diez minutos. Porque no quiero en mi vida nada que me reste. No quiero nada negativo, ni dolor ni pena ni rabia ni rencor. Sólo cosas que me sumen, pequeños detalles que me ayuden a crecer y saborear lo bueno de vivir. Y sabéis qué? Que lo bueno del desamor es que, tarde o temprano, volverá el amor y volveremos a sentir esas mariposas revoloteando en nuestro estómago. Eso sí, la próxima vez, usaré las herramientas que Sílvia me ha enseñado y viviré ese amor de una forma mucho más sana.

La vida te pone a prueba con experiencias que, a priori, pueden ser muy dolorosas. Y creedme, sé de lo que hablo. Pero, si algo he aprendido, es que son esas mismas experiencias las que te permiten crecer y evolucionar. Y que somos afortunadas/os porque hemos subido un escalón en nuestro nivel de madurez mental y emocional, a diferencia de las personas que no han pasado por estas situaciones. Así que sólo puedo estar agradecida a la vida por lo que me ha puesto en el camino. Gracias a eso soy quien soy en este momento.

Conclusiones que he sacado de este aprendizaje con Sílvia:
– Importantísimo: una vez que detectes cuál es tu problema, consulta a un especialista en la materia. No sirve de nada que busques un psicólogo al azar, cada problema tiene su especialista. Si te duele una muela irás a ver al traumatólogo? No, verdad? Pues con los psicólogos ocurre lo mismo.
– A mis 35 años he descubierto cuáles son mis valores y me siento feliz con este descubrimiento. Tenerlos claros me permite entender por qué hay personas con las que conecto tanto y otras con las que jamás podré mantener una relación: se trata de rodearte de personas con valores muy similares a los tuyos y alejarte de las que no lo son.
– Existen creencias en lo más profundo de nuestro ser que nos limitan y nos roban parte de nuestra autoestima. En mi caso he descubierto una de ellas y he conseguido darle la vuelta. Ya no me limita, ahora me da fuerza para seguir adelante, consciente de que soy muy capaz de todo.

Una vez le dije a Sílvia: “eres mi RedBull, tu me has dado alas”. Ahora me siento más que capaz de volar con mis alas recién estrenadas.

Y tu, estás preparado/a para volar? A qué esperas?»

Jackie R

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