Paula A.

Jackie R.
14 julio, 2016
Bárbara
14 julio, 2016
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Paula A.

«Hace dos años comencé una relación que pensé seria para mi, mi sueño hecho realidad, por fin había encontrado esa persona a la que iba a darle todo lo que tenía dentro y ser inmensamente feliz.
No fue así, desde luego se lo di todo, di tanto, que me quede sin nada, me quede hasta sin la capacidad de ver si lo que estaba pasando eran chaladuras mías o en realidad esa persona no era para nada lo q prometía ser. Tenía que hablar con mis amigas/os y contarle hechos intentando ser lo más objetiva posible para que me dijesen si eso era normal o no. Ahora desde la distancia he comprendido que nadie tiene ese poder, porque yo he de regirme por mis criterios no por los de los demás.
Un día mirando en Internet sobre la dependencia emocional encontré la página de Silvia, leí el manual de dependencia emocional y me vi reflejada en cada punto. Ahí estaba mi respuesta: mi angustia era en parte causada por mi dependencia. En mis sesiones con Silvia entendí que si los demás conseguían cosas q yo no, era pq ellos se creían capaces. Antes me boicoteaba buscando excusas por las cuales no podía rendir mas en mis estudios; es por el horario de trabajo, es por el niño, por la casa, porque empiezo más cosas, porque porque…porque no me creo capaz entonces no me esfuerzo lo suficiente. No hay machacarse a si mismo, pero engañarse tampoco. Al fin y al cabo somos los dueños de nuestras vidas, no tenemos q darle explicaciones a nadie.


Cada vez esta relación me fue confundiendo más, y esta persona en vez de ser valiente y darme respuestas, me confundía más aun haciéndome responsable de sus problemas, de los míos y de los del mundo entero si me apuro. No era mala persona, simplemente no tenía suficiente madurez y si esto lo juntamos a que yo creo q los demás tenían más capacidad de raciocinio que yo, pues mal vamos.
Un día Silvia me dijo,” tápate los oídos y observa”. Esto me ayudo mucho para ver más claro que sus actos se contradecían con sus palabras. Me fui dando cuenta de muchas cosas pero lo que hizo que por fin me decidiese a irme fue una discusión en la que llegue a darle una bofetada bofetada que el me devolvió. Esta persona estaba sacando lo peor de mi, y yo siempre he dicho que si vienes a mi vida a restar en vez de a sumar mejor vete por donde viniste. Mucha gente me preguntó por qué no me fui antes. Simplemente me fui cuando llegue a mi límite, todos tenemos uno. Hay un libro que me ayudo mucho:”La maestría del amor de Juan Ruiz”, en el que dice, que aguantarás que otra persona te haga el mismo daño que aguantas hacerte a ti mismo.
Fueron días muy duros, aguantar el mono de la dependencia emocional fue muy duro. Mi cerebro se había acostumbrado a discusión, caos, reconciliación, afecto, pasividad, discusión, caos, afecto, pasividad…… La mayor locura emocional q he vivido. Mantuve unos meses una relación de amistad. Pero me di cuenta que me hacía daño y que estaba harta de ser correcta con todo el mundo, de querer ser madura, de pensar q estaba por encima de mis propios sentimientos. En esta vida nos enseñan que si piensas en tus intereses antes que en los de los demás eres egoísta, yo lo llamo supervivencia.

He llorado tanto, me he sentido tan vacía, tan perdida, como si estuviese encerrada en una habitación en una cama atada con correas, llegue a tener temblores, nauseas, he estado sin comer 10 días. Estaba rota, solo quedaban cachitos de mi esparcidos por sabe dios donde. Con el paso de los días, y con todo el esfuerzo que fui recuperando fui encontrando un trocito cada día, este trocito lo recupero haciendo un curso de análisis financiero, este lo recupero pintando, este aprendiendo alemán, este agarrándome fuerte a mi hijo y apoyándome en todo su cariño, este pintando la casa de colores alegres, este cambiando de peinado, este tirando cosas viejas….y poco a poco mi yo del futuro le dio las gracias a mi yo del pasado por haber sido tan fuerte hasta llegar a producir un cambio.

Si me pidiesen un consejo para olvidar a alguien les diría que si te centras en algo aunque sea para olvidarlo se hace insoportable y cada vez más poderoso, es mejor pensar en proyectos, estar ocupado aunque sea en una tontería, poco a poco se irá olvidando solo.
¿Cómo se va superando la rabia?, haciéndose aliada de la vida y aceptando que las cosas no hayan salido como esperábamos o como creíamos que nos merecíamos no significa un fracaso, la vida es más sabia y sabe lo que nos conviene. Pongo la mano en el fuego a que el objetivo verdadero no era que saliese así, q no significa mal, sino todo lo contrario, lo mejor que podía haber salido.

Con humildad, de reconocer al otro ser humano, que tiene derecho a buscar su sueño, no seamos tan arrogantes de querer ser nosotros, quizás en un momento se nos dijo eso, en el mismo instante que veamos que no es así, no nos tiremos de los pelos, vayámonos si no es eso lo que queremos, también nuestro sueño vale como el del que más.»
Paula. A

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