Personas que no se quieren…
Hay muchas personas que por el miedo a quedarse solos, van acumulando una larga lista de relaciones vacías, absurdas y a menudo indignas, que no llevan a ninguna parte ni […]

Hay muchas personas que por el miedo a quedarse solos, van acumulando una larga lista de relaciones vacías, absurdas y a menudo indignas, que no llevan a ninguna parte ni tampoco les aportan demasiado.
Personas con miedo a la soledad y a quedarse solos
El pilar principal que les falta a estas personas es la autoestima, sin ninguna duda. Debido a que se sienten poquita cosa, y que a menudo tampoco se gustan ni se aceptan físicamente, hay un rechazo absoluto hacia su Ser, hacia su persona, hacia aquello que son. A menudo incluso pueden odiarse a si mismas. Es muy triste, pero hay muchas personas que viven así.
Esto, lo que implica es que debido a su bajo autoconcepto, empiezan a desarrollar un miedo enfermizo y casi obsesivo a quedarse solos, a no encontrar nunca nadie que les quiera. Evidentemente, con la idea distorsionada que tienen de si mismos, ¿quién no tendría miedo a quedarse solo? Es decir, si uno en su mente tiene claro que es lo peor de lo peor, automáticamente lo que piensa es que no le va gustar a nadie, que nadie le va a querer.
Por consiguiente, intentan esconder su mezcla de desesperación y obsesión por encontrar a alguien que les muestre interés.
Si os ponéis en el lugar de esas personas, entenderéis que desde su perspectiva, cualquier persona que se muestre mínimamente interesada en ellas, va a ser su único centro de atención. O sea, que se van a enamorar de esa persona al instante y le van a abrir los brazos al máximo. Les darán su vida si hace falta, se entregarán sin observar nada de nada. Ni tan solo se van a preguntar si es la persona que desean, si encaja con lo que quieren, porque sienten que no están en posición de escoger.
¿Y después?
Lo que frecuentemente acostumbra a pasar, es que estas relaciones no funcionan, o son dañinas, insanas o incoherentes. La persona de quien se han enamorado deja de quererles, o simplemente no quiere continuar la relación. Y con esto, lo que conseguimos es reforzar aún más el pesimismo y negatividad del otro, bajando aún más su autoestima y su amor propio.
Y es que a parte de NO ACEPTARSE EN ABSOLUTO, esas personas son negativas, hablan mal de si mismas, se insultan, se hacen daño, etc…trataríais así a un hijo vuestro? ¿Le hablaríais así? ¿Le harías todo este daño físico y psicológico? ¿Seríais capaces?
¿Y qué diferencia creéis que hay entre vuestro hijo y vosotros?
Todos somos iguales, todos somos lo mismo.
A todos aquellos que os sintáis identificados con este perfil, os recomiendo que toméis conciencia y que decidáis salir de esta rueda autodestructiva, absurda y que os impide disfrutar de la vida.
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