¿Es normal sentirse triste en verano?
Sentirse triste en verano es más común de lo que parece. La psicóloga Silvia Congost explica por qué ocurre y comparte claves para recuperar la calma.

Pensamos en el verano como una época ideal llena de planes con amigos, momentos idílicos en familia y mucho tiempo libre. Parece que, casi por obligación o por la presión cultural, debiéramos sentirnos más felices que en cualquier otra época del año. Sin embargo la realidad a veces nos demuestra lo contrario.
Hoy quiero ayudarte a comprender que, aunque parezca contradictorio y no se hable mucho de ello, sentirse triste en verano es una realidad para algunas personas, que al acercarse las vacaciones se sienten más solas, más perdidas y con más ansiedad, porque al fin y al cabo las emociones no entienden de estaciones del año.
¿Por qué a veces no me siento bien en verano?
Sentirse triste en verano no suele responder a una única causa. En la mayoría de los casos, este malestar suele ser el resultado de la combinación de factores psicológicos, sociales e incluso también biológicos.
- Presión social por disfrutar: cuando nos vemos casi en la obligación de ser felices por el hecho de ser verano, cualquier emoción que se aleje de esa perspectiva puede hacernos sentir mal.
- Demasiado tiempo para pensar: cuando disminuye el ritmo y las obligaciones, pueden salir a la luz algunas emociones o pensamientos que habíamos tapado con la rutina.
- Tener unas expectativas muy altas: creer que las vacaciones son el mejor momento para solucionar el estrés, los problemas de pareja o cualquier malestar emocional.
- Comparar nuestro verano con el de los demás: en este punto las redes sociales tienen un papel fundamental.
- Cambiar nuestra rutina: un exceso de cambios repentinos en nuestra alimentación, actividad física o los horarios de sueño y actividad, pueden influir en nuestro equilibrio emocional.
- Puede darse un componente biológico: aunque no suele ser frecuente, las alteraciones del ritmo circadiano o el exceso de horas de luz o de calor pueden favorecer la aparición del trastorno afectivo estacional de verano.
¿Quiénes son más vulnerables durante el verano?
Sentirse triste en verano, por sí solo, no supone que exista un problema psicológico, aunque merece la pena detenernos y observar nuestras emociones y no ignorar aquello que nos intentan decir, aunque sea incómodo.
Las circunstancias que rodean a personas concretas pueden hacer que sean especialmente vulnerables a sentirse tristes en verano. ¿Estás entre ellas?
- Personas con problemas de pareja: el distanciamiento que durante el resto del año queda oculto tras la rutina aflora más fácilmente en verano, cuando se pasa más tiempo juntos.
- Personas que viven solas: mientras los demás parecen tener unas vidas llenas de planes, la sensación de aislamiento puede acrecentarse.
- Personas mayores: el miedo a la soledad y la tristeza se intensifican y de forma consciente o no, pueden intentar retener a sus hijos o familiares a través de la culpa, pero también sufrir dependencia emocional.
- Personas que atraviesan un duelo: sin duda, el verano reactiva recuerdos y pone de manifiesto las ausencias.
- Personas con ansiedad o agotamiento emocional: las emociones que han permanecido en silencio durante todo el año, encuentran un hueco para manifestarse al disminuir las obligaciones del día a día.
- Personas con dificultades económicas: la frustración por no poder acceder a los planes o experiencias que parecen disfrutar los demás pueden aumentar esta sensación de estar al margen y provocar malestar.
Claves para cuidar tu bienestar emocional este verano
Si este verano te sientes diferente a como esperabas, con más tristeza, preocupación o ansiedad, la solución no pasa por obligarte a estar bien, sino por aprender a relacionarte mejor con tus emociones. Estos consejos pueden ayudarte a vivir el verano con mayor calma y equilibrio.
- Disfrutar todo el tiempo no es una obligación, no te dejes llevar por la necesidad de aparentar felicidad. No hay una fórmula “perfecta” para vivir las vacaciones.
- Recuerda que las redes sociales solo te están mostrando la realidad que cada persona quiere que conozcas. Cada uno tiene sus circunstancias.
- Respetar unos horarios, dormir bien, practicar deporte o alimentarse bien también en verano puede aportar una gran estabilidad emocional.
- En lugar de seguir silenciando tus emociones, aprovecha los días de descanso para preguntarte qué necesitas o qué te preocupa.
- Trata de apoyarte en personas de confianza o si el malestar es especialmente intenso planea acudir a un profesional.
- Prioriza estar con gente que te aporte calma y te haga sentir bien, no quedes solo por compromiso.
- Respetar tus necesidades puede hacerte sentir mejor en vacaciones. Si lo necesitas pon límites.
- Descansar es una necesidad física, no debes sentirlo como algo que hay que ganarse el resto del año.
Sentirse triste en verano es más normal de lo que parece. Y no es para siempre. Tan solo recuerda que el bienestar no es sentirse bien todo el tiempo, sino aprender a escucharte. Conecta con lo que sientes sin juzgarte, también en verano, también cuando se trate de emociones incómodas.
Que este verano te acerque un poco más a ti. Besos, Silvia.
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