Nuevo vídeo: Mi historia- Cómo superé la dependencia emocional y descubrí mi misión en la vida
«Crecí rodeada de cuentos de príncipes y princesas, películas de Disney y canciones de amor. Me atormentaba el miedo a quedarme sola, a que nadie me eligiera, a no ser […]

«Crecí rodeada de cuentos de príncipes y princesas, películas de Disney y canciones de amor. Me atormentaba el miedo a quedarme sola, a que nadie me eligiera, a no ser adecuada o simplemente, a no interesar… He probado el sabor de la decepción, del engaño y la mentira, y bebí durante un tiempo de la dependencia emocional.
Tal y como dijo el escritor Francis Scott Fitzgerald…“Hablo desde la autoridad que me da el fracaso”
Tras muchos intentos fallidos, un día me di cuenta de que me había liberado definitivamente, de las garras de la dependencia emocional. Pero mientras luchaba por conseguirlo, lloré más de lo que he llorado en el resto de mi vida, desarrollé una enfermedad crónica debido a la ansiedad que esa relación me provocaba, nadie me entendía y me quedé, totalmente sola.
No me entendía nadie, pero tampoco yo era capaz de comprender nada de lo que me ocurría. Yo ya era psicóloga, ¿cómo podía ser que aquello me sobrepasara de aquel modo? ¿Por qué nadie en la Universidad me había hablado de ello? ¿Cómo salir de ese laberinto tan destructivo y desolador?
En ese momento no tenía respuestas, pero nunca he sido de conformarme con ir acumulando preguntas, así que decidí… que no me detendría hasta encontrarlas.
Y así fue. Lejos de quedarme en la víctima, quejándome y sin hacer nada, no dejé de buscar y formarme hasta sentir que lo había superado de forma definitiva. Hasta darme cuenta de que estaba fuera, de que me había liberado y que ya no volvería jamás a esa relación.
Y fue justo ahí, en esa etapa en la que empezaba a probar el sabor de ser libre, cuando de repente…..CHASSSS mi vida cambió«.
Si quieres saber cómo cambió la vida de Silvia Congost, ¡no te pierdas su nuevo y espectacular vídeo en Youtube, descúbrelo!
Qué cuenta esta historia (y por qué la comparto)
No cuento mi propia historia por nostalgia, sino porque durante años fue lo único que faltaba en todo lo que leía: alguien que dijera, sin rodeos, que también le había pasado. Ser psicóloga no me protegió de la dependencia emocional. Al contrario: me hizo sentir aún más ridícula por no poder salir de una relación que sabía perfectamente que me estaba destruyendo.
Qué fue lo que realmente cambió
Lo que rompió el ciclo no fue entenderlo mejor. Entenderlo lo entendía desde el principio. Lo que lo rompió fueron tres cosas muy poco románticas: contacto cero sostenido, aceptar que el síndrome de abstinencia iba a doler durante semanas y dejar de medir mi valor por si esa persona me elegía o no. La comprensión intelectual llega mucho antes que la salida real; entre una y otra hay un trabajo lento sobre la autoestima.
Señales de que estás dentro y todavía no lo has nombrado
La mayoría de las personas que llegan a consulta no dicen «tengo dependencia emocional». Dicen que están agotadas, que no duermen, que no reconocen a la persona en la que se han convertido. Si organizas tu día alrededor de la disponibilidad de alguien, si has intentado cortar varias veces y siempre vuelves, o si el miedo a la soledad pesa más que lo que sientes por esa persona, ya tienes la respuesta.
Por dónde empezar
Si te reconoces en lo que cuento, tienes dos puntos de entrada útiles: el test de dependencia emocional, para poner nombre a lo que te pasa, y la guía completa sobre qué es la dependencia emocional y cómo se supera. Y si llevas tiempo intentándolo sola, reservar una primera sesión acorta el camino más de lo que imaginas.
Sigue cuidándote
Recursos de Silvia Congost para seguir trabajando en ti
Si esto te ha resonado
Hablemos
Si lo que has leído te toca, no es casualidad. Reserva tu primera sesión y trabajemos juntos.
RESERVA TU CITA →